No soy igual, soy diferente…

Habrán muchas que pongan tu mundo de cabeza con su belleza y ofrecerte todo lo que anhelas. Habrá quien te escriba mejores y más bonitas letras, y seguro habrá quien, a mitad de la noche a la luz de las velas, te lea el más hermoso poema.

Habrán otras que llenen tus altas expectativas, que con la mirada repleta de deseo te desvistan. Habrá quien deseé estar en tu cama y colme de caricias tibias tus noches frías, y seguro habrá quien, a la mañana siguiente, ya se sienta el amor de tu vida.

Y estoy yo, que no soy como muchas ni como las otras, que carezco de belleza, que no sé escribir ni recitar hermosa poesía, que solo sé amar de una forma y es entregándolo todo sin medida, que para ofrecer solo tengo dos cosas, aun a riesgo de salir herida…

Este corazón y el resto de mi vida.

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Esta vez no…

«El adiós ya estaba escrito y, como siempre, no supieron leerlo en mis ojos; como tampoco lo que me hizo sentir lo que nunca me dijeron.»

Esta vez no pienso quedarme con las ganas de decir lo que pienso ni voy a frenar lo que siento, aun cuando eso me condene y me lleve de regreso al lugar que nunca debí abandonar: el olvido.

Esta vez no quiero dejar ningún punto suspensivo suspendido entre mis letras y me hagan avivar una esperanza que ya está muerta.

Esta vez no voy a permitirle a mis ojos derramar una lágrima más ni a mi corazón una rendija por donde pueda sangrar.

Esta vez no perderé ni un minuto más de mi vida esperando por algo o alguien, quién sabe quién, que no vendrá.

Me cansé de esperar.

Esta vez no voy a soñar con principios inesperados ni finales felices, no tengo tiempo ni espacio para más cicatrices.

Esta vez no habrá silencios que romper, errores que perdonar, distancias que acortar ni nada ni nadie a quien extrañar.

Esta vez no volveré a sentirme culpable, no tengo cabida en mi vida para la tristeza, las ausencias y el dolor insoportable.

Esta vez me levanto, recojo mi mierda, me olvido del pasado, sonrío y desde el fondo de mi corazón digo adiós.

Adiós.

No quiero…

«Estoy cansada, no quiero ser más una mujer fuerte, no quiero que la vida piense que conmigo debe infligir más dolor porque puedo soportarlo.»

 

No quiero sentir más este sentimiento de anhelo. No quiero decirte más «te extraño». No quiero enviarte más fotos y vídeos titulados «me gustaría que estuvieras aquí». No quiero amarte más a través de mi estúpido teléfono.

No quiero ver más los «emoticones» del beso y del corazón en la carpeta de los más usados en mi teclado de «emojis».

… así que, mi amor, perdóname por escribir todo esto en un intento de poema y por enviarlo lejos, porque no quiero que vuelva nunca más y me haga sentir esta nostalgia de nuevo.

No te confundas

«Mi nostalgia reside en que olvido quién soy cuando recuerdo quién ya no eres.»

‪No, no te confundas, a ti no te escribo, le escribo al hombre del que me enamoré hace ya tres años, al que aún amo a pesar del tiempo y la distancia, al que amaré a pesar de todo y contra todos, y aunque tenga tu mismo olor, tu misma voz, tus mismos ojos, tu misma sonrisa y tu misma piel… aunque sean físicamente igual, hace mucho que dejaste de parecerte a él.‬

Dueles


          Algunas veces dueles como siempre:‬

                ‪como agua escurriéndose entre los dedos,‬

                      ‪como sueño evaporándose antes de tiempo, 

                                 como labios negándose al primer beso.‬
         

            

          ‪Y otras, demasiadas diría yo, como nunca:‬

                 ‪como palabra dejándose llevar por el viento,‬

                          ‪como promesa rompiéndose muy lento, ‬

     como un «te amo» o, peor aún, como un «adiós» dicho en silencio.‬

…y quiera o no, seguirás doliendo, porque lo quieras o no, yo te seguiré queriendo.‬

           ‪Lo siento. ‬

Hora de muerte: 12:00 p.m

«A estas alturas nada puedo exigirle a alguien, ni nadie que ame la vida estaría tan loco como para matarse conmigo.»

 

A veces el miedo a fracasar nuevamente hace que construya muros a mi alrededor; pero lejos de alejar a las personas de mi pequeño mundo; más bien son para protegerlos de mí.

Sí, de mí.

Esto no quiere decir que sea una mala persona, sino que simplemente no soy la adecuada para lo que sea que me quieran.

Y es culpa mía por no saber distinguir la fantasía de la realidad, por no saber amar como los demás esperan que los ame, por vivir en una constante lucha entre lo que quieren y lo que yo anhelo.

Y es que mi problema no es soñar alto, sino muy rápido. Me hago ilusiones con la misma facilidad con la que se me mueren.

Y a estas alturas no creo encontrar a alguien que pueda ser capaz de lidiar con el desastre que soy, alguien capaz de entender mi forma de amar, ni de resucitar lo que hace mucho tiempo di por muerta: mi esperanza.

Quisiera

espera

Quisiera ser tan fuerte como otros, quisiera no sentir miedo y que mi estatura no solo sirva para ocultar lo pequeña que soy en realidad.

Quisiera poder ser lo que tantos esperan; quisiera no cometer los mismos errores y que la vida dejase de perdonarme por lo que no hago.

Quisiera tener un lápiz, dos alas, tres hojas; quisiera no borrar lo escrito y poder volar sin ninguna atadura.

Quisiera poder desnudar el alma y no sentir frío; quisiera dejar de extender mis manos, de esperar lo que nunca llegará.

Quisiera olvidar; quisiera.

Pero, tristemente, no siempre todo lo que se puede se debe; aunque se quiera.